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Ginji Amano...

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Ginji Amano...

Mensaje por Invitado el Jue Sep 29, 2011 11:24 pm

~ Nombre completo: Ginji “Gin” Amano…

~ Edad: 19 años reales…

~ Raza: Natura… y antes de tener esa apariencia humana fue una anguila eléctrica

~ Preferencia: Suke. Es fértil, aunque es algo que el desconoce…

~ Rango: Es un recuperador; dicho de otra forma, alguien que encontrara y recuperara el objeto (no necesariamente físico, por cierto) para entregárselo a su dueño original.

~ Poderes:
Debido a que antes de pasar por ese proceso de mutación y transformación que le dio esa apariencia humana era una anguila eléctrica, ahora como natura posee la habilidad de generar electricidad y controlar esta en cualquiera de sus presentaciones (dígase también plasma, relámpagos o el voltaje corriente), lo cual por ende le regala algunos que otros dotes extras además de dar descargas eléctricas, tales como lo son un rápido poder de regeneración, casi comparable con el de los vampiros (excepto si la herida llega al grado de perder una extremidad), el poder volverse algo como un “magneto humano” (y no, no se enterrara un fierro en un ojo sin querer (?)), emitir una luz tan potente por un par de segundos como para cegar a sus oponentes o incluso sirve de batería. También, si se encuentra en un estado de agotamiento muy alto, una buena descarga a su propio cuerpo podrá revitalizar (claro que eso no le exenta de tener que comer y dormir para mantenerse saludable). Fuera de eso, tiene buena velocidad, bastante agilidad en los músculos, y tiene una fuerza decente debido a que se “crió” en las calles: está acostumbrado a las peleas.
Tiene varias habilidades más partiendo de aquella primera, sumamente peligrosas, pero es raro que las utilice, ya que es cuando entra en el estado de “Raitei”… de momento… será preferente decir que, cuando aparece, toda la electricidad y todas las partículas de luz dentro de la zona se sentirán atraídos por él, lo que aumentara, dependiendo al sitio, su poder.


~ Descripción Física:
Es un adolescente como cualquier otro, dentro de lo que cabe: su dermis es de un claro tono melocotón, apenas un poco tostado, y curiosamente suave pese a que se la vive en la calle (literalmente), tiene una buena altura de aproximadamente 1,78 cm. y de forma resumida respecto a su cuerpo, es más bien delgado, con los músculos marcados apenas lo suficiente en brazos y piernas para no dar la impresión de ser débil, aunque su torso no tiene ni una sola rayita en cuanto a vientre se refiere (aunque entre el ejercicio, el trabajo, la falta de comida…). Brazos y piernas largas, con manos de tamaño medio y dedos delgados, amistosos. Subiendo un poco, su rostro da la ligera impresión de un triángulo invertido sin punta (?) y se encuentra eternamente decorado, por lo general, con una sonrisa amplia, amistosa, aun en las peores situaciones (económicas, me refiero, ja~): labios delgados y de alegría fácil, nariz pequeña, respingona, ojos un poco grandes, expresivos, cálidos, y de un tono castaño claro que asemeja al chocolate. Su cabello es rubio, y le lleva corto, erizado de forma natural (¿será la estática? xD), con varios mechones traviesos cayéndole por la frente.
Respecto a la ropa, por lo general se le puede ver con una camisa sencilla de manga corta blanca, un chaleco abierto por enfrente verde, shorts algo largos (o pantalones cortos) color café claro y tenis negros, además de unos guantes de igual tono con unas pequeñas placas plateadas, metálicas, que rara vez se quita. Y viste así porque… no tiene nada más que ponerse (¿qué querían? ¡Es pobre!), aunque de vez en cuando usa algo más dependiendo a los encargos que le den o… bueno, la situación.

Cuando llega a convertirse en “Raitei”, suele ser envuelto por una fuerte descarga eléctrica, y algunos detalles en su apariencia cambian, como el que su piel es iluminada con una luz muy brillante, o como su cabello. Aquellas hebras sobre su frente son apartadas, erizándose, dándole un aire un poco más maduro; además, se rodea de forma automática por una gran cantidad de orbes de plasma y un campo electromagnético. También es raro el momento en que su sonrisa aparece, ya que “Raitei” solo llega a escapar en situaciones que le llevan al límite de forma psicológica, y que se refleja en la gelidez de su nueva mirada.


~ Comportamiento:
Contrario a sus poderes, su pasado no es muy luminoso que se diga, pero gracias a su ahora compañero (Ban Midou) pudo retornar a su personalidad típica, siendo un chico tan enérgico que resulta ridí*** pensarlo y que siempre está dispuesto a probar cosas nuevas con esa amistosa y hasta cierto punto inocente sonrisa. Es muy amable, y tiene una facilidad casi innata para poder hacer amigos (a veces sin siquiera intentarlo) gracias a su fuerte sentido respecto a la justicia, el que siempre podrás estar seguro que de prometer algo se le ira hasta la vida para cumplirlo, muy confiable, y el curioso detalle de que es tan abierto y sincero como lo podría ser algún niño de buen corazón. Lo cual es en cierto modo Ginji, solo que con empaque grande (xD). Siempre busca poder ver felices a las demás personas, detesta observar el sufrimiento, y por eso el mismo intenta ser lo más positivo posible. Tiene la firme creencia de que cualquiera puede cambiar su forma de ser, ver realmente lo que está haciendo y poder encontrar su propia luz, aunque él no sea necesariamente el “guía”: claro está, que hay momentos en los que se roza el punto límite de este rubio, el cual pude incluir una despiadada y burlona crueldad hacia cualquier otro, o peor, a con alguno de sus conocidos. Es un poco despistado (perdón, “muy”) y suele decir tonterías que terminan estampándolo en la pared, suelo, superficie, etc… cercana debido a un golpe de Ban por un estallido de este. Qué lindo amor apache… (xD)

Por otro lado, cuando llega a recordar ciertos momentos traumáticos respecto a su pasado, o se encuentra en el límite de una situación que incluya estas memorias de algún modo, puede llegar a transformarse en una versión mucho más oscura de sí mismo sin poder evitarlo (es decir, pierde el control por completo). Cuando esto ocurre, además de no poder controlar su cuerpo, su personalidad cambia de forma radical. Esta “doble personalidad” es conocida como “Raitei” (que significa Emperador Relámpago, apodo que le pusieron en los barrios bajos sus protegidos y quienes le conocieran), que es toda la energía de sus emociones negativas, tales como la ira y la tristeza que vivió de pequeño, nació del potente y frustrado deseo de Ginji de poder salvar a todos sus conocidos del sufrimiento, naciendo “Raitei” para protegerles. Este es pura fuerza, está más allá de los conceptos del bien o mal, pues “vive” para proteger, aniquilando todo a su paso para eliminar esos problemas (cosa que solo causa más daño al Ginji original, ya que este no desea ver morir a nadie). Su conducta es totalmente seria, muy severa, o mostrando una furia total: no le tiene misericordia a nadie, no demuestra piedad, y asesina a sus enemigos sin compasión alguna, sea quien sea.


~ Le gusta:
Cualquier cosa que sea comestible (xDDDDD).
Estar en medio de la naturaleza, los espacios abiertos y libres de excesivas multitudes; a pesar de que no puede estar todo el tiempo ahora dentro del agua, cuando está cerca de ella la busca de forma automática, ya que gusta de mojarse aunque sea las manos. Claro que, una casa nunca será despreciada por él (?).
Las ropas holgadas o que le den total movilidad: no le hace mala cara a ningún color, pero intentara mantenerse lejos de los que sean muy chillones. Respecto a estilos… nunca lo admitirá, porque está seguro de que una sonrisita demoniaca (?) se le aparecerá a Ban apenas enterarse, pero le gustaría vestirse algún día con cuero, ropa negra muy ajustada, collar con cadena… si… seguramente terminaría encadenado por ahí a causa de cierta boa (xD).
La gente que se preocupa por el resto, gentil, modesta, desinteresada… en resumen, que tenga valores naturales, y que sepa respetar. También gusta mucho de los niños (favor de no retorcer eso~), ya que nunca tuvo un hermanito menor de ley, pero en los años que paso antes de conocer a su ahora pareja, siempre estaba rodeado de estos y se esforzaba por cuidarles hasta el imposible.
Ver una sonrisa después de terminar un trabajo en quien se lo encargó, notar animado a Ban…


~ No le gusta:
Las mentiras, ver a alguien (sin importar quién) llorar, ser lastimado o tratado de forma injusta. Tampoco está en absoluto de acuerdo con que haya seres que asesinan a otros: a su manera de ver, nada justifica acabar con una vida.
Que intenten dañar a sus conocidos, o que se metan con Ban: no es tan obvio como la boa (más que nada porque tiene un grado de inocencia muy alto), pero no le gusta que nadie se le acerque demasiado a este o le coquetee. Claro que, odiara aún más si el moreno llega a regresarle la sonrisa a ese alguien: el, en vez de enrabiarse y mostrarse posesivo, intentara alejarse, inusualmente entristecido.
Perderse (pésimo sentido de orientación xD) a pleno bosque, ciudad, casa, etc… y provocar, sin querer, que se lleguen a quedar sin paga por algún despiste suyo (aunque no sería el único a veces…).


~ Historia:
Bien, de momento yo iniciare la historia, ya que el rubiecito es algo sensible a esa época de si: hace unos diecisiete años, meses más, meses menos, unos científicos cuya tez y filosos incisivos delataba como vampiros, atraparon a una pequeña anguila eléctrica, con poco tiempo de nacida, de uno de los ríos de agua dulce que cruzaban el rio. Este animalito tuvo la pésima suerte de caer en sus manos, pues en poco tiempo término siendo víctima de sus diversos experimentos y mutaciones antes fallidas: estos vástagos querían crear a un natura con la capacidad de generar electricidad para poder acabar con los rebeldes que residieran entre las cloacas, usando como base el agua para poder aniquilarles. Al final, los vampiros consiguieron lo deseado: frente a ellos, en un tubo relleno de un líquido que pretendía simular al amniótico del vientre materno, flotaba un joven niñito castaño de apariencia humana. Un par de años pasarían antes de que pudiese salir de ese sitio y ver con curiosidad las sonrisas victoriosas de esos seres cuyo aroma le decían “peligro”: apenas y recordaba un poco de su vida como anguila, pero si lo suficiente como para saber que no estaba donde debía, que algo “malo” le había ocurrido… aun no parecía ser capaz de desarrollar del todo sus poderes, por lo que le sometieron a graves pruebas (torturas, más bien) que incluyeron quemaduras, estiramiento, quebrar no pocos huesos, cortes y, ¿cómo podía faltar? Violación, entre otras cuantas que prefiero silenciarme. Gracias a su increíble facilidad de regeneración, no conserva ninguna marca: física, por supuesto. Fue precisamente en una de esas últimas, cuando entre gritos el pequeñito, de ahora unos aparentes seis años como máximo, soltó una fuerte descarga eléctrica que dejo inconsciente de forma automática a su violador… solo estaba el… el otro había salido… entre lagrimitas, asustado de esa mescla de dolor y el miedo de haber matado a ese tipo, consiguió escapar del lugar gracias únicamente a su instinto de supervivencia.

¿Dónde terminó? En los barrios bajos, siendo encontrado (gracias al cielo) por un grupo de adolescentes y niños que iban desde los quince hasta los tres años en un rinconcito sucio, llorando. Fue “adoptado” y cuidado por los mayores, sin mencionar nunca todo lo que le paso y resumiendo sencillamente que unos tipos malos le habían tenido encerrado por mucho tiempo, lastimándolo. No eran solo unos cuantos: era prácticamente toda una pequeña comunidad en miniatura, donde unos se cuidaban a los otros, con la intención de no ser atrapados por los vampiros y terminar por error como esclavos, siendo vendidos en el Mercado Negro. Y esa se volvió la familia de Ginji. Desde esa descarga que le liberó, no volvió a usar (ni intento) sus poderes, convencido de que eran dañinos… pero algo más sucedió: unos dos años desde que empezó a vivir entre callejones, una pandilla conformada por híbridos y liderada por un vampiro, encontró la zona en la que se refugiaban. En ese momento, el natura dormía, mientras uno de esos tipos iba desnudándole, sin despertar del todo hasta que fue violado nuevamente y electrocutando al hibrido en reflejo de esas torturantes punzadas de dolor: en ese momento salió al comenzarse a oírse gritos. Toda una matanza había comenzado, y ya la mayoría de su familia había muerto: casi tropezó con uno bracito pequeño, un crio de apenas unos siete años y despeinada pelambrera verdosa. Siempre jugaba con él.. llamándole, se arrodillo, incapaz de aceptar que su cuellito estaba torcido en un ángulo imposible.. y explotó.

Casi literalmente, explotó en medio de la ira, la frustración, tristeza y el inmenso dolor de ver a sus seres queridos siendo violados, torturados y asesinados por simple diversión, con una enorme burbuja de estática que envolvió toda la zona manchada de carmesí, antes de que la electricidad lo despedazase todo… no se había visto venir… así que cuando la nube de polvo se apartó, los que acudieron a la zona para intentar ayudar a los menores, vieron un hondo surco, como si algún meteorito hubiese caído en ese mismo instante, y el centro del mismo fuera ese jovencito de ahora erizados cabellos dorados y abundantes lágrimas, abrazando desesperado el cuerpo muerto de un niño. La pandilla entera había muerto, y apenas un par de sus amigos sobrevivieron… pero ya había cambiado su forma de pensar… esos poderes no eran “dañinos”, sino que debía de usarlos para poder proteger a quienes amara. De ahí nació el que en vez de ser llamado por su nombre, le dijesen “Raitei” (“Emperador Relámpago”): lentamente, fue formando su propio grupo, que fue llamado como “Los Volts” en una especie de alusión a su líder, y con el cual dominaban la zona lo mejor que se pudiera para evitar que nuevas crueldades se diesen a lugar… para que no ocurriera de nuevo lo de aquella ocasión. Solo que… algo cambio también ese día… Ginji siempre había sido un niño muy alegre, a pesar de lo que hicieron sus “creadores”, pero desde aquella “explosión”, siempre mantenía una sonrisa serena, una expresión melancólica. Como si exteriorizase la tristeza que le daba ver toda la miseria a su alrededor. Solo los que conformaban ese grupo que le tomaron como líder podían verle sonreír de vez en cuando, pero tampoco fue sincero con ellos del todo: había una barrera entre el rubio y el mundo.

Para cuando tenía dieciocho años, algo más ocurrió… surgió el tema de que un desconocido solitario de cabello marrón y perturbadoras orbes azul cobalto apareció por su sector. Era posible que fuese una amenaza, así que como de costumbre, fue a enfrentarlo: el desconocido fue Ban Midou. No daré excesivos detalles, pero aquel encuentro desencadeno en una batalla, en la que al final de esta Ginji se sinceró, diciendo que deseaba salir de ese sitio, pero que su deber era proteger a los jóvenes de esa zona. A esto, Ban le contesto que si deseaba irse… que solo se fuera. Tal simpleza choco un poco en el rubio… al cabo de poco, hablo con el resto de sus amigos: para su suerte, la mayoría se tomó a bien esa decisión, pues había prometido visitarles para saber cómo iban las cosas. Eran lo suficientemente fuertes como para poder mantener el orden. Después de ello, Ginji y Ban se volvieron amigos inseparables, siendo el el nuevo compañero del natura boa en su servicio de recuperación, haciéndose llamar “Get Backers” (G por Ginji, B por Ban y la S del final para simbolizar que nunca más estarían solos)… la amistad dio paso al amor, y finalmente se volvieron pareja. Hoy en día siguen juntos, viviendo en el automóvil del castaño, sobreviviendo como puedan (xD) y atendiendo encargos.


~ Anexos:
Tiene un pésimo sentido de orientación… puede estar buscando un río en el bosque y terminar por error en la casa de Alex Delacroix (?), por dar un ejemplo. El único sitio donde no se pierde es el barrio donde crecio.
Papitas rojas (x3)


~ Foto:
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